jueves, 21 de octubre de 2010

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
El primero es la frustración, como una aptitud mental enquistada en el subconsciente por efecto del despotismo, cesarismo, arbitrariedad, hegemonía, abuso, injusticia, avasallamiento, crueldad, atropello, sometimiento, sujeción e iniquidad, que sembró en el colectivo un sistema político electoral característico de las democracias representativas enquistadas en las cúpulas políticas, que degeneran los valores de la democracia a un despotismo presidencialista como un subterfugio hacia una dictaduras de partidos… y en tercer lugar en la escala de valores, encontramos la sumisión, como un estado mental transitorio, que desbordará en una anarquía explosiva de imprevisibles consecuencias, si la revolución no está a la altura de dar respuesta a los problemas que conllevó la insurrección política, o no tuvo la honestidad y la inteligencia de llenar las expectativas del colectivo; bien sea por el carácter autoritario y fascista del Jefe de Estado, o por una revolución caracterizada por la omnipotencia, totalitarismo, opresión, absolutismo, coacción, imposición, dominación, caudillaje, y principalmente por la corrupción y la injusticia que tienden a incrementarse en los gobiernos despóticos, si el gobernante no tiene la habilidad y la sabiduría de hacer los correctivos a tiempo… De allí las sabias palabras del Libertador

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