PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
El primero es la frustración, como una aptitud mental enquistada en el subconsciente por efecto del despotismo, cesarismo, arbitrariedad, hegemonía, abuso, injusticia, avasallamiento, crueldad, atropello, sometimiento, sujeción e iniquidad, que sembró en el colectivo un sistema político electoral característico de las democracias representativas enquistadas en las cúpulas políticas, que degeneran los valores de la democracia a un despotismo presidencialista como un subterfugio hacia una dictaduras de partidos… y en tercer lugar en la escala de valores, encontramos la sumisión, como un estado mental transitorio, que desbordará en una anarquía explosiva de imprevisibles consecuencias, si la revolución no está a la altura de dar respuesta a los problemas que conllevó la insurrección política, o no tuvo la honestidad y la inteligencia de llenar las expectativas del colectivo; bien sea por el carácter autoritario y fascista del Jefe de Estado, o por una revolución caracterizada por la omnipotencia, totalitarismo, opresión, absolutismo, coacción, imposición, dominación, caudillaje, y principalmente por la corrupción y la injusticia que tienden a incrementarse en los gobiernos despóticos, si el gobernante no tiene la habilidad y la sabiduría de hacer los correctivos a tiempo… De allí las sabias palabras del Libertador
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